Por Antonio Dacak

Voluntaria del Cuerpo de Paz visitando granja
Mis contactos con parte de la cultura americana comenzaron al graduarme de Ingeniero Agrónomo, en Paraguay, en 1968.
En esa ocasión, pasé a trabajar en un nuevo Programa de Investigación y Extensión Ganadera (PRONIEGA) propiciado por un Convenio entre el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) de mi país y la New Mexico State University (NMSU).
Diez paraguayos y cinco estadounidenses trabajan en PRONIEGA y además unos 20 técnicos de campo. Comencé entre los cinco paraguayos sin contrapartes estadounidenses. No obstante, ya pude auscultar varios valores que los americanos ejercían en el trabajo: la puntualidad, la aplicación fiel a las labores planeadas, la importancia de preguntar y aprender y el respeto a las opiniones del coworker menos calificado. El pensamiento que coseché en esos tres años fue “los americanos son aplicados, exigentes y curiosos” (¡y también socializaban!).
En 1972, fui enviado a New Mexico State University a obtener el Master of Science en Agronomía. Fui con tres otros paraguayos, pues el convenio de PRONIEGA contemplaba el envío de técnicos a NMSU.
Ni bien pisamos tierra americana, fui expuesto a un hecho que me iba a afectar fuertemente en mi futuro: el voluntarismo. En efecto, un par de ancianos portaban en sus manos nuestros apellidos. Averiguamos: eran voluntarios que hacían labores que facilitan la vida de otros seres humanos. En nuestro caso, nos ayudaron a encontrar nuestra próxima conexión, camino a NMSU. Era mi primer, espontáneo contacto con un muy apreciado valor de la cultura americana: el voluntarismo.

Voluntarios del Cuerpo de Paz trabajando en el cultivo de piña junto a los agricultores.
Estuve en NMSU, Las Cruces, desde 1972 hasta 1974.
Allí me llamaron la atención:
-Late Registration: Un punto de vista nuevo para mí: siempre existe la posibilidad de alguna falta que merece una oportunidad de reivindicación. Pero, es la última.
-On probation: creo que se deriva de la misma filosofía de vida citada anteriormente. La imperfección siempre aparecerá y el protagonista merece una oportunidad de recuperación.
-Parents and Teachers Association (PAT). Es un poderoso signo de la preocupación la calidad de la educación. La filosofía es que la escuela es una parte de la dinámica de la comunidad toda.
-Host Family Association: otra agradable sorpresa. La Universidad (NMSU) tiene una ligazón con la comunidad (Las Cruces) para este emprendimiento. Nuestra familia asignada se encarga de que no pasemos solos la Navidad, nuestro cumpleaños, además de llevarnos a conocer lugares interesantes del área. Tiene un formidable impacto en la imagen que nos formamos sobre el pueblo americano. Incluso creo que puede inscribirse dentro de la filosofía del punto anterior.
-También durante mis interacciones con mi host family aprendí el respeto a los deseos de los hijos. Éstos manifestaban sus deseos de la carrera que ellos querían estudiar en la universidad y los padres aceptaban sin titubeos, pero enfatizaban una misión: “¡Pero sea el mejor!” Creo que esto del respeto y la consideración a los deseos individuales es un patrón del comportamiento social de los americanos.
-Una enorme oportunidad para observar la vida pública, la política en los Estados Unidos:
¡Mi último semestre coincidió con el juicio del escándalo Watergate!
Mi impresión: la saludable separación del poder ejecutivo y la Justicia. El Presidente de los Estados Unidos tuvo que renunciar acosado por esta última. ¡Qué estimulante fue esto para mí que vivía en un país injusto, autoritario! ¡Leer, por ejemplo, que a una autoridad de la justicia, Elliot Richardson, se le mencionaba como Mr. Clean fue muy inspirador, esperanzador! (¡hasta se me grabó el nombre!)
Regreso al Paraguay el 26 de julio de 1974. Nixon renuncia el 9 de agosto.
Fui convencido: ¡“USA es el país”!
Regresé a PRONIEGA, en Paraguay en 1974 y en 1976 fui contratado por el Peace Corps/Paraguay como Program Manager del Sector Agricultura para apoyar y supervisar el trabajo de 30 Voluntarios por año que trabajaban con familias de agricultores de pequeña escala.
Trabajé en esta posición por 28 años, de 1976 a 2004.
Es aquí que se me impregnó muy fuertemente la noción del voluntariado como un valor significativo de la sociedad estadounidense.
Jóvenes y hasta jubilados que se exponen a condiciones de vida igual a las de sus beneficiarios campesinos: sin corriente eléctrica, sin agua corriente, alejados de rutas y el sistema de transporte, sin teléfonos. Una voluntaria de regreso después de 15 años de terminar su servicio recuerdo que me comentó: “Si me dabas mi hermoso sitio de aquella época en las condiciones de ahora, yo no te lo hubiera aceptado. ¡Ahora, todo el mundo tiene ruidosas motocicletas y teléfono celular!” Sí, las condiciones de vida han cambiado.
La cementación entre voluntarios y las familias campesinas llegaba a veces hasta niveles sentimentales, especialmente entre las mujeres. Era muy tocante presenciar la despedida entre voluntarias y sus compañeras de trabajo paraguayas que terminaban su servicio. ¡En ocasiones, llegaban al llanto!
Un detalle muy importante: Paraguay es un país realmente bilingüe. Casi todas las informaciones escritas están en español, y las familias campesinas hablan totalmente en guaraní. Los voluntarios hablaban ambos idiomas. Aprendían la base como parte de sus tres meses de entrenamiento pre-servicio.
Algunos signos del nivel de compromiso de los voluntarios: algunos han llevado a jóvenes campesinos a estudiar en los Estados Unidos. Otros siguen viniendo en seguimiento de proyectos individuales en sus excomunidades.
Aunque el enrolamiento al Cuerpo de Paz es voluntario, aprendí la enorme necesidad que tienen los americanos de planificar, informar y evaluar. Esto, a nivel institucional como al de los voluntarios. Estos tenían su Plan de Trabajo e Informe de Progreso (PTIP) trimestral, de rigurosa aplicación.
Una cualidad cultural que aprendí en el Cuerpo de Paz en el ejercicio del trabajo es el sistema de premios y castigos. La gestión americana es muy ágil en premiar el buen trabajo y penalizar las malas prácticas. Favorece la buena marcha de las instituciones y la gestión.
Otro importante rasgo cultural que aprendí trabajando en el Cuerpo de Paz: el americano respeta y alienta el individualismo (ya lo sentí interactuando con mi host family en NMSU, como mencioné antes). Pero en el Cuerpo de Paz lo percibí por casi 3 décadas y, esta vez, con su importantísima contrapartida: la cooperación. ¡Era impresionante cómo voluntarios individuales, llegada la necesidad/circunstancias, trabajaban juntos en admirable coordinación!
Como esto me llamó mucho la atención, le consulté a una voluntaria: ¿cómo es que ustedes, siendo tan individualistas, dadas las circunstancias, trabajan en perfecta cooperación? Me respondió:
”Así es. Pero trabajamos en cooperación pero buscando que el resultado nos garantice nuestro individualismo de siempre”. ¡Histórico aprendizaje para mí!
Otro detalle de la gestión de trabajo: terminada una reunión, son muy rápidos en definir y comunicar a quienes corresponden lo resuelto en la reunión.
También aprendí mucho de los voluntarios durante mis conversaciones con ellos, especialmente en áreas de humanidades, que yo nunca estudié. Uno de los que más valoro es que me pusieron en contacto con una teoría que me es muy útil hasta ahora: la de la jerarquía de las necesidades humanas de Abraham Maslow.
Los voluntarios trabajaban con dedicación y se notaba el deseo del mejoramiento del bienestar de sus beneficiarios, dejando en sus sitios de trabajo y en nosotros del sector apoyo, una muy positiva imagen sobre la cultura americana.
CÓMO VEO A EEUU HOY
Hace 21 años que no funciono dentro de una organización americana, de tal modo que mis observaciones ya son casi como las de un paraguayo común, desde mi país.
-La solidez con que yo veía a EEUU se ha deteriorado. Este hecho me entristece. Es como haber tenido a un ente como ídolo referente por mucho tiempo y de repente esa imagen se desfigura, pierde lustre.
Desde aquí, lo veía como el país que nos marcaba pautas que, en algunos casos, afortunadamente, persisten. ¡Es el caso de los derechos humanos, Cuerpo de Paz, introducidos por los Estados Unidos! Antes de eso, yo jamás había escuchado, por ejemplo, el concepto de derechos humanos.
-La calidad de la política americana se ha envilecido. Escucho descalificaciones personales entre los políticos que rayan en la vulgaridad, la ramplonería. Con trucos y vicios que, creo, no existían antes, o existían menos.
-¡La política y los políticos americanos se parecen a los nuestros cada vez más!
-Tengo la sensación de que en EEUU hay fanatismo y que las divisiones son irreconciliables.
Aquella asistencia de EEUU a países subdesarrollados en áreas tradicionales como Salud y Educación en estas regiones de Latinoamérica ha desaparecido. Pero pienso que ya es tiempo que seamos autogestionados en esas áreas.
Además, los problemas realmente serios actuales ya no son puntuales sino desafíos mundiales.
Son verdaderas amenazas planetarias.
Este enfoque global sería un emprendimiento de enormes sacrificios de países individuales en aras de salvar la vida y el planeta. Estoy consciente de que es una verdadera utopía, pero estoy convencido de que es la única y última alternativa que nos queda.
¡Cómo quiero ver de nuevo a EEUU liderando este supremo emprendimiento!